Y el frío que empieza donde acaban mis sábanas entre tu conciencia y la mía, entre culpables y protagonistas. Historias apilastradas escultóricamente en las mesitas de noche. Papeles arrugados con la forma de tus dedos como cuerdas de guitarras arrancadas, desatadas, desatados.
A media luz, entre penumbra y destellos, sé que me abrazabas.
Un verano con sal, del que sólo queda arena en la cama.
Me gusta :)
ResponderEliminarY mañana, sepa señorita que tendrá más arena en la cama, o más piedras, según la playa ;)
precioso
ResponderEliminary nostálgico..